domingo, 31 de julio de 2016

La Guerra Restauración

La Restauración fue un movimiento popular y nacionalista que mediante la guerra revolucionaria, devolvió a la República Dominicana su independencia, el 3 de marzo de 1865. La base social de ese movimiento estaba constituida, fundamentalmente por campesinos, la gurgucia urbana. Estas clases enarbolaron la bandera del Republicanismo democrático como representantes del progreso económico Social y Político en su época histórica.
La Restauración fue además el mayor movimiento armado que conoció el país en toda su existencia, a partir incluso de los tiempos coloniales.
El 16 de agosto, los dominicanos conmemoran otro aniversario del inicio de los actos bélicos, que desataron la guerra domínico-española, por la restauración de la República Dominicana, que había sido proclamada el 27 de febrero de 1844, pero desde su fundación estuvo amenazada por las luchas intestinas de sus fundadores y otros que aún siendo acabados de llegar, ejercieron un protagonismo y una presión tan deliberante, que terminaron desplazando a los más sacrificados por la patria.

Los Trinitarios
A estas luchas de intereses entre los dominicanos, se sumaron las constantes invasiones, amenazas y presiones de los haitianos, quienes alegaban que desde el tratado de Basilea en 1795, la isla era una sola e indivisible y por lo tanto se oponían a la independencia del territorio que ellos siempre habían reclamado y que habían gobernado desde el 9 de febrero de 1822, hasta el 27 de febrero de 1844.
                                                                     



También presionaban e instigaban potencias como Francia, España, Inglaterra y el naciente imperio del norte, como llamara José Martí a los Estados Unidos de América. Estas potencias no tenían ningún interés real en el territorio dominicano, sino tenerlo como base para sus defensas o para atacar a otras potencias, por eso el desenfrenado interés por la estratégica bahía de Samaná.
En el caso de los haitianos, ya que ellos sólo querían esa parte de la isla para evitar que cayera en manos de alguna de esas potencias y en caso de verse atacados, dar a Quisqueya como botín de guerra, en un eventual acuerdo de paz.

En este estado de efervescencia, intranquilidad e inestabilidad social, política y económica, así como los constantes cambios de gobernantes y el revanchismo político, el país pasó sus primeros trece años de vida republicana, hasta que el 7 de julio de 1857, estalló un movimiento en todo el Cibao, que es conocido en la historia dominicana como la Revolución de Julio y terminó con el derrocamiento del segundo gobierno de Buenaventura Báez y abriendo el camino para el tercer y último gobierno de Pedro Santana.
Pedro Santana

El proceso de la anexión a España fue largo, ya que se acompañó de proyectos y gestiones como las que encabezaron Buenaventura Báez en 1846 y 1857, Mella y Felipe Alfaú en 1853.



Ya para 1860 la anexión a España comienza a germinar, a raíz de una larga exposición que escribió Pedro Santana a la reina Isabel II.
En esa carta Santana fundamenta la solicitud, señalando entre otras cosas, que el hecho de tener el mismo origen, religión y costumbres “nos inclinan a desear encontrar esa estabilidad en una más perfecta unión con la que fue nuestra madre patria que la que existe y seguramente nos presentará mejor oportunidad que las que ofrecen hoy las circunstancias”.

Como resultado de esta solicitud, llegó a Santo Domingo el general español Gutiérrez de Rubalcaba para estudiar la situación y rendir un informe, el cual fue favorable a la petición de anexión y Santana procedió a someter las bases en que debía apoyarse la anexión, las cuales especificaban lo siguiente:

1)  El respeto a la libertad individual y al principio de no esclavitud.
2)  Que el territorio dominicano fuera considerado como una provincia española y como tal, disfrutará de los derechos correspondientes.
3)  La utilización del mayor número de hombres, especialmente los del ejército, que desde 1844 habían prestado importantes servicios a la patria.
4)   La amortización del papel moneda circulante, como una de las primeras
medidas.
5)   El reconocimiento y validez de los actos gubernamentales, ocurridos en el
país desde 1844.

Al comenzar el año 1861, los anexionistas se apoyaban en todo tipo de excusas para simular sus propósitos y mientras por un lado justificaban ante el gobierno español que la anexión se haría “conforme a los deseos que siempre habían manifestado los dominicanos”, por el otro lado se desarrollaba una política represiva, tratando de ahogar en sangre, cárceles y deportaciones, todo tipo de protesta que iban surgiendo en el país, y también se buscaba y se obtenía al precio que fuera, adhesión de los jefes militares y de grupos y personalidades influyentes.


Se colocaron personas de extrema confianza en los puestos claves, se escribieron circulares a funcionarios civiles y militares, así como a los cónsules y representantes diplomáticos acreditados en el país y se puso en funcionamiento la maquinaria propagandística para comunicarle al país, que ya la anexión era una realidad.
Para las primeras horas de la mañana del 18 de marzo de 1861, Pedro Santana, el primero y último presidente de la que hasta entonces había sido la República Dominicana, convocó al “pueblo” a la plaza de la catedral, hoy parque Colón, para darle oficialmente la “gran noticia” y bajar la bandera dominicana, para izar el pabellón español y entre las proclamas y argumentos en el acto de entrega, Santana proclamó lo siguiente:

“España nos protege, su pabellón nos cubre, sus armas impondrán a los extraños, reconoce nuestras libertades; Y juntos las defenderemos, formando un solo pueblo, una sola familia, como siempre fuimos; Juntos nos presentaremos ante los altares que la madre patria erigiera”.

La vuelta a la situación colonial se puso de manifiesto no sólo con la reincorporación del territorio a España, sino con el establecimiento de viejas modalidades coloniales, tales como instauración de las instituciones jurídicas hispánicas, un clima inquisitorial y de intolerancia religiosa, el predominio de los peninsulares y los prejuicios raciales frente a los nativos, entre otras barbaridades.

Al producirse la anexión, Pedro Santana quedó como gobernador interino de la colonia, hasta que fue confirmado en el mando en mayo de 1861, cuando la reina Isabel II reconoció oficialmente el traspaso territorial y empezó a tomar decisiones en su readquirida colonia, mandando personal administrativo desde Cuba y Puerto Rico, pero antes se hicieron oír las protestas de países como Chile, Perú, Haití, Francia, Inglaterra, Venezuela, Alemania y Estados Unidos, entre otros.
El descontento de muchos nativos que se oponían a la anexión, nunca se apagó y por el contrario, todas las medidas y accionar de los españoles, contribuían a incrementar el sentimiento patrio y muy pronto comenzaron los focos de resistencia que luchaban por el retorno a la vida republicana, que con sus virtudes y defectos, garantizaba por lo menos un mínimo de libertades e igualdad entre los ciudadanos.

España en ningún momento cumplió con los acuerdos que fundamentaban la anexión y las medidas económicas y represivas en contra de la población, no sólo traspasó lo administrativo y militar, sino que también volvieron medidas esclavistas y raciales, donde hasta la Iglesia Católica desconocía a los sacerdotes dominicanos.
Se fueron desatando varios movimientos tendentes a expulsar a los españoles y restablecer la república, como el levantamiento en Moca dirigido por José Contreras, el movimiento de la Regeneración Dominicana y el asalto de Neyba, ocurrido en febrero de 1863, dirigido por Cayetano Velásquez, también el día 21 de febrero de ese mismo año, Santiago Rodríguez encabezó un movimiento que culminó con el levantamiento y toma de Guayubin, donde los dominicanos sorprendieron la guarnición española y convirtieron toda la región noroeste en un bastión importante de la resistencia, ya que lograron el levantamiento de varias comunidades.

Fuente: http://www.educando.edu.do/portal/la-guerra-de-la-restauracion/

El Conato de febrero de 1863

Hasta Santana entro en divergencias con los españoles y renuncio a su condición de capitán general. Todas las protestas fueron aplacadas a medida que el predominio colonial de España se hacia mas efectivo con la presencia del gobernador Felipe Rivero y Lemoine.

Guerra en Capotillo Dajabón
En contraste, el patriota Santiago Rodríguez organizo una conspiración que debía estallar el 27 de febrero. Pero la conspiración fue descubierta por lo que tuvo que ser adelantada para el 21 de febrero, dando origen al levantamiento de Guayubin, donde un grupo de dominicanos sorprendió la guarnición española, convirtiéndose la región noroeste en un bastión importante de resistencia, ya que provoco el levantamiento de otras localidades.
En Santiago, los miembros del Ayuntamiento y algunas personas prominentes al servicio de España, determinaron lanzarse ala acción, aunque carecían por completo de armas. La carencia de armas obligo a que numerosos grupos de insurrectos claudicaran frente a la rápida y efectiva movilidad de las tropas españolas, despachadas desde santo Domingo.

Capotillo

El estado de sitio, los apresamientos, los juicios y las ejecuciones emprendidas por el gobierno colonial acrecentaron la búsqueda restauradora. Como el descontento no cesaba de acrecentarse, el 16 de agosto de 1863 un grupo de exiliados en Haití (La Viste) cruzaron la frontera e iniciaron una ofensiva contra los españoles, fue fiel testigo del ataque a Santiago, por hombres encabezados por Benito Monción, Gaspar Polanco, Benigno Filomeno Rojas, Cayetano Germosén, Olegario Tenarez, Eugenio Miches y Gregorio Luperón, entre otros.

Mientras que otro grupo encabezado por Santiago Rodríguez, Pedro Antonio Pimentel, José Antonio Salcedo, Lucas Evangelista de Peña y Federico de Jesús García, entre otros, enarboló la insignia tricolor, símbolo del pabellón dominicano, en el cerro de Capotillo, en la hoy provincia de Dajabón.

En acción decidida a restaurar la independencia, el contingente de revolucionarios se interno en Santo Domingo y la primera acción fue la toma del cerro Capotillo Español; allí se enarbolo la bandera dominicana, que había sido confeccionada por el sastre Humberto Marsan, antiguo residente en Haití y Fervoso partidario de acciones unidas entre haitianos y dominicanos.
Este acto marcó la formalización de la guerra restauradora ya que obtuvo la más abierta adhesión popular. La insurrección fue secundada en todo el Cibao.
Así quedo formalmente proclamada la segunda independencia, un 16 de agosto de 1863, con el grito de Capotillo. Casi inmediatamente empezaron los enfrentamientos armados.

En esa lucha se destaco un gran número de hombres que por sus cualidades o hechos sobresalientes figuran en la lista de los restauradores mas conocidos:

- Santiago Rodríguez
- Benito Monción
- Lucas Evangelista de Peña
- José Cabrera
- Pedro Antonio Pimentel
- Gaspar Polanco
- José Antonio Salcedo
- Belisario y Ricardo Curiel
-Máximo Grullón
-Federico de Jesús García
-Benigno Filomeno Rojas
-Gregorio Luperón y otros.



El 14 de septiembre se estableció un gobierno en Santiago, siendo electo presidente el general José Antonio Salcedo; Gaspar Polanco fue designado jefe del ejercito. La administración quedo a manos de los dirigentes de la Revolución de 1857.

Gregorio Luperón quedo comisionado de extender la guerra al Este y Sur, impidiendo el plan de Santana – que se había reintegrado al servicio activo- de invadir el Cibao. Los dominicanos avanzaron con rapidez y salvo en el Este, las tropas españolas quedaron confinadas a puntos fortificados como Puerto Plata.

El movimiento restaurador abarcó a todos los sectores en los diferentes aspectos sociales, políticos y militares, en los que también podemos destacar la ayuda económica y bélica, de países como Venezuela y Haití.
Para finales del año 1864, ya el movimiento restaurador abarcaba todo el territorio dominicano, bajo el criterio de que la República todavía existía y bajo la consigna de “Libertad o Muerte” y “Guerra a Muerte Contra el Colonialismo Español y los Traidores a la Patria”.
Al comenzar el año de 1865, Geffrard, el presidente de Haití, envió un comisionado para mediar en la guerra y en los intercambios de prisioneros, que ya se había iniciado entre comisionados españoles y restauradores, así como el acuartelamiento y ubicación de todas las tropas españolas.
El día 3 de marzo de 1865, el gobierno español emitió el “Real decreto” que determinó el abandono por parte de España, del territorio dominicano y anulando el pacto de anexión.
Las tropas españolas iniciaron el proceso de evacuación el día 10 de julio de 1865, iniciándose así la segunda república bajo el mando de Pedro Antonio Pimentel, quien había sustituido a la Junta Central Gubernativa, el 1 de marzo de 1965.


Causas de la Guerra Restauradora.

  • Temor a la implantación del monopolio de parte de los cosecheros y comerciantes cibaeños.
  • La rebelión contra la Anexión, la que se convirtió en el principal baluarte durante los años 1863-1865.
  • La vuelta de la República Dominicana a la dominación española. Esto implicaría que el país volvería a regirse y a ser administrado por las leyes españolas, el ejército dominicano se convertía en ejército español. Ese acontecimiento liquidó la independencia nacional y fue una negación del ideal trinitario, lo que el pueblo Dominicano no a aceptó porque era lesivo a la soberanía nacional.
  • La anexión despertó en el pueblo dominicano los ideales patrios y democráticos expresados la Guerra de la Restauración.

Pueblos a favor de la Restauración.

San Francisco de Macorís fue el escenario de la primera protesta armada. El pueblo trató de impedir incluso el acto de cambio de bandera. Se lanzaron voces de "Abajo España" y se hicieron disparos al aire. Esto fue un acto espontáneo.
Esta previa labor y el apoyo del pueblo a la insurrección hicieron que en los días siguientes al 16 de agosto diversos poblados se pronunciaran a favor de la Restauración, entre ellos Moca el 30 de agosto, Hato Mayor, el 1ro. de Septiembre, y San Cristóbal el día 7 del mismo mes, para citar un ejemplo por cada región.
Los restauradores fueron derrotados, el 23 de enero de 1864, en el combate de la Sabana de San Pedro, que tuvo lugar cerca de Guanuma, al tratar de penetrar por donde pasaba la línea de defensa con que los anexionistas protegían a Santo Domingo.
En medio de los combates los anexionistas criollos y españoles voceaban ¡Viva España!, ¡Viva la Reina!, y los restauradores ¡Viva la República Domingo!, pero a partir se la muerte de Santana, los vivas anexionistas se oyeron con menos fuerza, porque él era el principal baluarte político y militar de la anexión.
Santana, quien había enfrentado la muerte en varias batallas contra los haitianos y los restauradores, murió de causa natural, el 14 se junio de 1864, en la ciudad de Santo Domingo.

Consecuencias de la Restauración.

  • Se puso fin al predominio de los hateros en la vida política dominicana.
  • Se consolidó la independencia dominicana, mostrando los dominicanos los muchos sacrificios que eran capaces de hacer para preservar su independencia.
  • La victoria de los restauradores fue un estímulo para que Cuba y Puerto Rico, entonces colonias españolas, se lanzaran a la lucha armada independentista contra el colonialismo Español.
  • Los haitianos renunciaron desde entonces a la idea de apoderarse de la República Dominicana mediante una invasión armada.
  • El Gobierno Restaurador nombró a muchos cabecillas rebeldes locales, provinciales y regionales con cargos milítales. Al finalizar la contienda, muchos se convirtieron en jefes políticos-militares en sus respectivas zonas, en la que imponían su voluntad arbitraria y antojadizamente, pasando a ser verdaderos "Caciques", surgió de este modo "el caciquismo", y desapareció la centralización política-militar que había imperado durante la Primera República: 1844-1861.
  • El 3 de marzo de 1865 el gobierno de Madrid mediante el "Real Decreto" determinó el abandono por parte de la España del territorio dominicano. El texto del decreto anulaba la anexión. Como resultado de ello se iniciaron las negociaciones que originaron al Pacto de la quinta de Carmelo, y cuyos acápites lesionaban los intereses de la restitución republicana.
  • El pacto fue propuesto unilateralmente por la Gándara, y entre otras cosas establecía que los dominicanos debían pagar indemnizaciones por los gasto de guerra del gobierno y la administración española, que el gobierno dominicano "estaba obligado a no enajenar el todo ni parte de su territorio a ninguna nación o pueblo, ni establecer ningún convenio que perjudique los intereses de España, en sus posesiones de las Antillas, sin la intervención y el consentimiento del gobierno español.
        Fuente: http://www.educando.edu.do/articulos/docente/movimiento-causas-y-consecuencias-de-la-restauracin/

En Resumen


Finalizada la Guerra Restauradora, el 3 de marzo de 1865 el gobierno español emitió el “Real decreto” que determinó el abandono del país y anuló el pacto de anexión.




La guerra restauradora se inicia oficialmente en Capotillo, un cerro situado en la frontera Norte con Haití y allí, un grupo de revolucionarios integrado por Santiago Rodríguez, José Cabrera, Benito Monción y Pedro Antonio Pimentel, acompañados por otros 11, izan la bandera dominicana, abriendo la brecha para restablecer la soberanía nacional.



Desde los primeros combates tuvieron una destacada participación Santiago Rodríguez, Gaspar Polanco, ex-oficial al servicio de los españoles, Gregorio Luperón, Benito Monción, Pedro Antonio Pimentel y Pepillo Salcedo, quien se había escapado de una cárcel en Santiago y gozaba de gran prestigio en toda la región.
La Restauración fue propagada rápidamente por todo el Cibao y en poco tiempo los patriotas habían controlado toda la Línea Noroeste. Gaspar Polanco, el general de más alto rango, fue proclamado Comandante en Jefe de las fuerzas restauradoras por todos los revolucionarios de la región.

Una de las grandes batallas en la Guerra Restauradora fue la del ataque y toma de la ciudad de Santiago de los Caballeros. Los primeros combates produjeron muchas bajas criollas, y se llegó a dudar si en realidad se podía vencer la resistencia de los españoles, pero un joven líder y luchador por la causa libertadora, el futuro general Gregorio Luperón, revertió el escenario.
Debido a la ayuda de Luperón, la ciudad de Santiago que fue duramente atacada por los españoles, es tomada finalmente por los restauradores.
Para principios de septiembre los españoles sólo contaban en la región del Cibao con el bastión de Puerto Plata. Hasta allí fueron perseguidos. El 14 de septiembre de 1864 se organizó en Santiago el primer gobierno restaurador.
Este gobierno estuvo presidido por José Antonio Salcedo, quien fue derrocado al poco tiempo por sus errores políticos, siendo sustituido por Gaspar Polanco.